
Hay recuerdos que permanecen intactos con el paso del tiempo, como el olor del cocido madrileño en casa de tus padres o abuelos. Ese festín que reunía a todos, porque un buen cocido tiene ese poder: unir a la familia, a los amigos, a los compañeros de trabajo, y convertir cualquier comida en un momento de alegría compartida.
El cocido madrileño es mucho más que un plato; es una tradición que forma parte del patrimonio emocional y cultural de Madrid. Su reconocimiento como Bien de Interés Cultural protege un legado que ha perdurado gracias a lugares que han sabido custodiarlo con respeto al tiempo, al producto y a su elaboración.
En La Gran Tasca, llevamos casi un siglo siendo fieles a esa tradición. Cada vez que te sientas a nuestra mesa, viajas al pasado y revives un Madrid de otra época que ya casi ha desaparecido, pero que sigue vivo en nuestra decoración intacta.
Aquí, todo se cuece a fuego lento. Nuestro cocido tarda 48 horas en convertirse en el más completo de Madrid, con 15 ingredientes selectos. Siendo especialistas en diferentes platos emblemáticos de la cocina tradicional española, todos elaborados con el mismo cariño y dedicación.
Mi abuelo decía: “Cliente no es el que viene… cliente es el que repite.” Lo decía con esa sabiduría de quien ha vivido lo suficiente para entender lo que de verdad importa. Sabía que un cliente puede elegirte una vez, pero volver, eso es otra historia. Y si la mayoría de nuestros clientes regresan, es porque hemos logrado convertir una comida en algo que siempre merece la pena repetir.
Nos vemos pronto. Familia Álvarez